El reporte señala que los principales agentes tóxicos que contaminan los ríos son el plomo, arsénico, cianuro, mercurio, aceites y grasas de hidrocarburos, y coliformes fecales, que se arrojan a ríos como Mantaro en Junín y Chillon en Lima.
Por otro lado
las causas de la disminución de la disponibilidad del agua son la pérdida
de la capa de vegetación en las cabeceras de cuenca por la expansión agrícola,
la quema de pastizales, la tala indiscriminada y el sobrepastoreo.
El problema de
la disponibilidad del agua
se agrava por la contaminación
de los ríos
por las actividades mineras, que arrojan metales pesados y químicos a las
cuencas hídricas, trabajan a tajo abierto en los páramos y explotan las aguas
subterráneas en las cabeceras de cuenca, lo que afecta a las comunidades
aledañas a la zona de explotación, de acuerdo con Voes.
La contaminación
de las fuentes de agua
también son causadas por las actividades de las empresas
petroleras, los pasivos mineros ambientales como Potosí y Oruro en Bolivia,
Junín en Perú y Zamora Chinchipe en Ecuador; las actividades de la minería
artesanal e informal, las agrícolas y la contaminación
de las aguas servidas.
Según los estudios citados
por Oxfam y contenidos en el libro sobre el agua, que recoge datos
oficiales de los tres países, en Perú y Bolivia solo se trata el 20 por ciento
de las aguas servidas de las alcantarillas, y en Ecuador únicamente el 10 por
ciento de ellas.


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